Bernard para sí mismo:
—Mi vida es horrible, no importa el cariño que le haya tomado a mi esposa, paso mis días odiando esta vida, al menos espero que mi hijo quiera seguir con el negocio que tengo con Warren…
Bernard no dejaba de pensar en su vida hasta que apareció Warren.
—¿Oye, estas bien?
—Claro, ¿por qué? ¿ha pasado algo?
—No, solo has estado en la azotea durante una hora, no fumas así que pensé que pasaba algo.
—Este edificio no es tan grande, es el único lugar solo en la empresa.
—Vamos