Mundo ficciónIniciar sesiónCHASTITY
No volteo, en primera porque no sé si me lo dice a mí, y en segunda porque pese a lo que acaba de hacer, él no me da órdenes, no es nadie para mí. Los segundos pasan hasta que alguien tira de mi brazo, un Voyeviki me arrastra hasta Edmon, quien empina el codo bebiendo el trago que le trajeron. El hombre tatuado me sienta de mala gana pero me suelto de último momento. Dejo caer mi cuerpo al lado del mafioso y me cruzo de brazos.







