Mundo ficciónIniciar sesiónEDMON
No responde, clavo mis ojos en los suyos, me odia, la odio, estamos a la par en eso, en todo lo demás, no, es inferior. Paso mi mano por su vientre plano hasta llegar a su coño, está como un río y yo duro como una roca, agarro su clítoris y ella hace un gesto mimado que la hace ver como una niña, pero no lo es.
—¿Entendido? —vuelvo a repetir.
—Sí… —gime haciendo la cabeza para atrás.
Esa es







