Céline:
En medio de la noche, tomé mi manta, me levanté de la cama, salí de la habitación y me acomodé en el mismo sofá donde Baxter estaba acostado.
—¿Qué estás haciendo? —preguntó, aún adormilado.
—Estira el brazo —le exigí.
Me observó fijamente por un instante, pero luego obedeció, extendiendo el brazo sin cuestionar más.
Me acomodé junto a su cuerpo, con la espalda apoyada en su pecho, y descansé la cabeza sobre su bíceps. Tomé su brazo y lo rodeé alrededor de mí, cubriéndonos a ambos con