Sylvia
Un baño rápido y fui enseguida a tomar mi desayuno, sería afortunada si encontraba algo con tanto lobo hambriento, serví mi plato de forma copiosa, sentía morirme por haber utilizado toda esa energía. No me senté en la mesa de los Alfas, pues no había nadie, me invitaron a una mesa con los jóvenes con los que había entrenado Carl, John, James y otros, eran muy divertidos, su humor era ácido y me hacían sentir cómoda y joven de nuevo.
Poco a poco fueron llegando todos hasta los del gr