Ashley
Uzziel me lleva a la cocina y pide que me preparen una lasaña de inmediato. La conciencia ha empezado hacer mella en mí y ahora estoy un poco apenada por hacer que está gente prepare un simple antojo de borracha.
De verdad, ¿Qué me pasa?
En mi defensa, todavía estoy súper nerviosa. No puedo creer que me haya casado, a mis 22, con alguien que aunque me atrae demasiado y que de verdad me gusta, llevo conociendo menos de una semana.
Una carcajada brota de mí y todos se giran para verme.