Melissa caminó por los pasillos de la mansión que ya conocía casi tan bien como su casa, alisó la falda del uniforme de empleada que llevaba y cuando al fin llegó a la habitación de la que debió ser su suegra, su vientre se contrajo.
«Esta mujer no me agrada»
— Nosotros tampoco le agradamos
Respondió Melissa sarcástica antes de tocar a la puerta, la voz algo fastidiada que salió desde el otro lado de la habitación hizo a melisa achicar los ojos, sin embargo, entró en dicha habitación con una pe