Dos años después.
Raquel se acercó sigilosamente hacia el pequeño camino dentro del bosque, a un par de pasos de la antigua mención de su familia. La loca se movió con la agilidad que había desarrollado en los últimos años para que nadie pudiera verla.
Agradeció conocer aquel pequeño pasaje secreto entre la casa del alfa y el resto del bosque, porque de aquella forma al menos podía ver a su hija. Raquel sintió que su pecho dolía mientras pensaba en todo lo que había pasado hacía dos años, el od