Pov Amaya
Vi de reojo como un hombre grande cargaba una hoz en sus manos, no tenía camisa dejando ver aquel fuerte pecho lleno de bellos. En su cara una capucha de verdugo que solo dejaba ver sus ojos.
—"Debes dejarme ir mi Reina, no hagas nada que te ponga en peligro, aún no estás lista".
—"Por favor no, Zen por favor".
Sus ojos permanecieron fijamente en los míos mientras mi cuerpo temblaba. Mordí mis labios evitando que sollozos fuertes salieran.
Aquel hombre se posicionó alado de