VICTORIA
El motor ruge, y el auto se acerca con una velocidad que parece desafiar la gravedad. Mi corazón late en mi pecho, y el tiempo se estira como un elástico a punto de romperse. ¿Es este el fin? ¿La última imagen que veré será la parrilla del auto, los faros brillantes como ojos de depredador? La angustia me envuelve, y cierro los ojos, esperando el impacto.
Pero entonces, algo me embiste con fuerza. El mundo da un giro, y siento cómo mi cuerpo es arrojado hacia un lado. El asfalto raspa