Capítulo 177: Madrastra protectora.
La celda volvió a quedarse en silencio.
Korina ya no respiraba. Su cuerpo, antes poseído por un odio incontenible, yacía en el suelo como un muñeco roto, los ojos abiertos pero vacíos.
No quedaba nada de la loba que un día fue Beta. Ni de la mujer que tanto había amado a Zefor en un pasado, ni de la madre que había sostenido a Jareth entre sus brazos…
Sólo un cadáver… sin redención posible.
Connie, aún de pie junto al cuerpo, bajó lentamente sus brazos. Sus dedos temblaban, no de miedo, s