Al llegar me di la vuelta y pude ver a mi derecha estaba parado esperándome mi valiente Príncipe, mi querido Maxus sentado a mi lado, firme y serio, como el futuro Rey de Galandria, le sonreí y el correspondió a mi sonrisa, pero a mi izquierda firme como un roble mi hermano Enrique, quien estaba apoyándome como si fuera mi rey consorte, ese lugar que jamás seria llenado por nadie.
Miré a todos, me senté y comencé mi discurso, “Les agradezco a todos el haber acudido a este llamado para constru