Capítulo 24 Un hombre mujeriego nunca cambia su forma de ser.
“¿QUIEN M****A ERES Tú Y QUE HACES EN Mi RECÁMARA?, me grito esa mujer reclamándome.
La miré y no pude hacer otra cosa, más que reírme y me di la vuelta, saliendo de ese maldito cuarto inmediatamente, mientras repetía una y otra vez las mismas palabras en voz alta.
“Esto es lo único que me faltaba, quien m****a sé cree este imbécil, piensa que voy a dormir en la misma cama que su amante, !diablos!, en la misma m*****a casa que su amante, está muy equivocado, en este instante me largo de aquí”.