Mundo ficciónIniciar sesiónLlegamos a la hacienda del abuelo, el papá de mamá me encanta estar ahí, me hace sentir paz, bajé del auto en completo silencio y caminé hacia el árbol de abeto que está a la orilla del río que corre en medio del terreno de la hacienda.
Me senté bajo el árbol y lloré, lloré de impotencia de ser como soy, de no poder defenderme o más bien no saber cómo defenderme de todos los que me tratan como si fuera un mounstro, me quedé dormido el ruido del agua correr me arrulló, una caricia en






