Capítulo 9.
Megan.
Era más fácil decirlo que hacerlo, al parecer. Cuando la ruleta cayó en lo único en la vida a lo que le tengo miedo, casi me desmayo. Pero tenía que hacer esto, ya la había cagado antes con el asunto de la bolsa; necesitaba enorgullecer a mi padre... digo, al padre de Elena. Aún no creía tener la publicidad que el señor requería para perdonar a Elena con sus constantes salidas en las portadas de los medios de comunicación más influyentes de la ciudad O, así que tocaba joderse y enfrentar