Punto de vista de Ryan
Ah… cómo me dolía la cabeza.
Sin poder evitarlo, esa mañana me desperté con la mayor pesadez en días y, al verme frente al espejo, no pude ignorar el grueso par de rasguños que recorría mi mejilla izquierda. Se veía hinchado, rojo y me picaba, pero ya nada podía hacerse.
Solo atiné a colocarme la pomada que la paramédico me dio la noche anterior, y resoplé.
Ni siquiera tenía ganas de bañarme.
Me vestí y dispuse a ir al trabajo… estaba cansado. ¿Por qué tenía que seguir li