Propuestas indebidas.
Desde aquella noche —que calificó como una de las más fatídicas que había experimentado— comenzó a notar ciertas anomalías en su departamento. Las luces titilaban como si fueran a apagarse y encontraba las puertas del placard abiertas de par en par, objetos fuera de su sitio habitual, entre un sinfín de situaciones similares.
Trató de encontrar una explicación racional e incluso repasaba todas sus acciones antes de salir rumbo al trabajo y sencillamente nada pareciera ser normal. La primera vez