Mundo ficciónIniciar sesiónEn la guarida, Torik devoraba cada alimento con entusiasmo en el gran comedor. Desde que llegó a Kanis, todo había sido magnífico: vivía en grandes edificios, tenía varias habitación solo para él, libertad para ir donde deseaba, consentir todos sus caprichos, y lo más importante, la comida, deliciosa que jamás imaginó probar. Su alegría era tal; que era imposible ocultarlo.







