Alice cubría los ojos de Dante para luego correr con el en brazos hacia la alcoba de Hades, los gritos entre los hermanos los alcanzaban, se estaban peleando, golpeándose con verdadera intención de lastimarse.
– Mami, no quiero que lastimen al señor de la noche – lloraba Dante en sus brazos.
Alice acariciaba la pequeña cabecita de su hijo, Zeus se había enfurecido al verla allí, en paños menores, y no podía ni quería negar lo que había estado con Hades, sabia los sentimientos de Zeus hacia ella