Me mantuve mirando el celular, que perdí el tiempo que pasé revisándolo. Fue hasta que Dayana me marcó para que bajara, que reaccioné de nuevo.
—Puedo saber ¿qué estabas haciendo que no bajabas? te dije diez minutos no una eternidad señorita.
—Lo siento Dayana, me quedé mirando el celular y perdí la noción del tiempo. Ya me tienes aquí, vamos que se nos hace tarde, en el camino te contaré algunos detalles que he estado pensando, me gustaría conocer tu opinión al respecto.
—Puedo saber ¿dónde va