—Gracias por hacer que todos se fueran, no soportaba tenerlos un minuto más cerca.
—Créeme que no lo estoy haciendo por ti, lo hago por mí mismo. Si Dayana ve lo que está pasando no te la quitarías de encima el resto de tu vida, y yo pagaría los platos rotos como siempre ha pasado.
—No puedo creer el grado de maldad que tiene esa mujercita, tan inocente que se ve cuando la conoces, pero bien dice que te cuides de las personas pequeñas porque son un verdadero demonio.
—Espero que ahora me entien