Capitulo 32. La distracción.
Capítulo 32.
Dormidos, piel a piel, ella sobre él, con sus manos entrelazadas, agotada, sin fuerzas para levantarse, se ve obligada a abrir los ojos, notando el arma bajo la almohada. Ella suspira pesado, apenas puede moverse sin despertarlo, se levanta con cuidado, va al baño a orinar, queda unos minutos frente al espejo, notando los pequeños chupones en su cuerpo y las imágenes de anoche inundan su mente, haciéndola cerrar los ojos. Sonríe ligeramente, acariciando sus labios al recordar su