Capítulo 32. La belleza de la reina (1ra parte)
El duque Rhiaim envió un mensaje a su madre, diciendo que tenía algo importante que preguntarle. Inesperadamente, ella lo llamó al instante, así es que activó su comunicador y vio su rostro proyectado en él.
- ¿Qué tal, querido hijo? – le saludó la reina Jucanda – No sueles escribirme a menudo. ¡Casi te olvidas que tienes una madre!
- Estuve algo ocupado, ya sabes. Esto de ser duque es agotador – dijo Rhiaim – pero dejemos esta charla ya que quiero hablarle de algo que puede afectarte.
- ¿Af