Capítulo 38.
—Bueno no importa debes estar cansada vamos a dormir—.
—No quiero dormir Daimon—. Se empieza a desvestir. —Hazme tuya de la manera más salvaje que sepas—. Frunzo el ceño, me le acerco y tocó su frente. —¿Qué haces?
—Me estoy cerciorando si no tienes temperatura—. Me mira de la peor manera que se mira a alguien. —Amor es que nunca me habías pedido algo así, tenemos nuestro desenfreno, pero jamás me habías pedido que te tomara de esa forma—.
—Si no quieres dilo y ya se….
Beso sus labios de man