CHARLOTTE
—Mi pequeño muchacho, no tienes idea de lo feliz que me siento al escuchar esa voz de nuevo— la verdad me hacía mucha falta y creo que toda madre me podría comprender porque un hijo desde que se lleva en el vientre se sufre. Los antojos, las malas posturas a la hora de dormir y otras cosas como las náuseas.
—Lo siento mucho, mamá,— su voz había soñado un poco quebradiza. Sé que ya seguro a estas alturas ya sabía todo lo referente conmigo, pero tampoco quería que se sintiera culpable—