79. Podemos comer.
Y las niñas, Padme después de tantos años todavía conservaba la espinita de no haber podido tener una hija con la que compartir esas cosas de mujeres, pero ahora tenía dos nietas, dos hermosas y educadas nietas que eran una perfecta combinación entre su hijo y Maryam.
— ¿Quién es usted, señora?— preguntó el chico adelantando un paso a los otros, como si pretendiera proteger a sus hermanos y enfrentarse primero a lo que fuera, sin duda demostraba que era noble y valiente.
Padme fue incapaz de di