Por unos segundos, por primera vez, desde la ocasión en qué nos besamos con el juego de la botella, ella observó mis labios, paseo su mirada por ellos para volver a mis ojos. Ella sabía lo que pasaría. Yo supe lo que pasaría.
Lentamente, acerqué mi rostro hacia ella, con el pulso a mil y sin importar su posible reacción. Por una parte, sabía que estaba mal, era obvio que el alcohol le había afectado, no obstante, ¿Podría ser posible que el alcohol sacará a relucir sus verdaderos sentimientos?.