Mundo ficciónIniciar sesiónNikolay
Cuando llego al sótano mis hombres han dejado bien preparado al lacayo del Dragón, lo han amarrado a una silla con sus muñecas bien atadas a los posabrazos y sus pies descalzos fijos a las patas de la misma.
Está bastante golpeado, pero no ha dicho nada. Para lo charlatán que estaba en Bélgica, ahora está bien mudo. Muevo la cabeza y doy la orden de cortarle una oreja. Sigo el interrogatorio pero no obtengo r







