—Esa mujer será tu perdición —mi amigo suena escandalizado y truena sus dedos contra el metal del ascensor —. Ah, y estoy hablando de tu secretaria, no del bombón que te entrevistó, aunque ella también será tu perdición, pero de buena manera.
—¿Se puede ser la perdición de alguien de buena manera? —cuestiono, realmente interesado en saberlo.
—Lo averiguaremos. —es todo lo que dice, saliendo del ascensor en cuanto llega a planta baja. Yo lo sigo detrás. Él me saca literalmente una cabeza, y eso