EMMA
Doy un respingo al escuchar esas palabras, no sé quién es, pero no parece ser uno de los hombres que trabaja para Julian, frunzo el ceño y vuelvo a lo mío, aunque tal parece que se niega a dejarme en paz.
—Si lo piensas mucho, quiere decir que no quieres lanzarte.
Limpio mis lágrimas con el dorso de la mano, él no sabe nada. Las personas piensan que pueden llegar y pisotearme como si fuera un asqueroso insecto.
—Vete —susurro cerrando y abriendo los ojos.
—No quiero.
Volteo a verlo una