JULIAN
Muevo el cuello con estrés mientras camino de un lado a otro dentro de la oficina, todo este tiempo he sido paciente, queriendo que nadie conozca mi verdadera naturaleza, una de la que incluso mi sangre rehúye, pero Marian ha llegado a mi límite, siempre ha sido una perra, algunas cosas nunca cambian, la ambición por el poder y el reconocimiento que nunca le tendrá nuestro padre, le ha obligado a cometer muchas locuras, esta, es la última.
No solo se está metiendo con lo mío, sino, que y