EMMA
Las palabras se quedan atoradas en mi garganta, es imposible que algo pueda hacerme mover, los ojos de Julian permanecen fijos en mí, es como si su magnetismo animal me envolviera dentro de una vorágine. Bebe su trago y sin quitarme la mirada de encima, chasquea los dedos.
Uno de los tipos que me trajo, empuja a una de las chicas y esta sin titubear, se va quitando el vestido hasta quedarse desnuda, lo que me hace romper todo contacto visual sobre él.
—Mi señor —ronronea la zorra y sien