Janeth siguió a su amiga al interior, donde Nicole pulsó otro gran botón rojo. La pared se cerró.
—¿Dónde estamos?
Nicole sonrió con un aire misterioso.
—Es una habitación del pánico.
—¿Qué les impide pulsar el botón del otro lado? —preguntó Janeth.
—Una vez que se pulsa el botón del interior, el exterior deja de funcionar hasta que se vuelve a pulsar éste.
Al darse la vuelta a la habitación, Janeth se sorprendió al ver que era bastante grande. Al menos seis metros por seis metros. Las paredes