“No puedo apartarla de todo. Ella trabaja para mí”. Dijo. Pellizcando el puente de la nariz. Junto sus grandes manos, acariciándome el rostro y me miró a los ojos. “Te quiero a ti y solo a ti. Ella trabaja para mí y no significa nada; necesito que confíes en mí”. Dijo mientras se inclinaba para posar sus labios sobre los míos. El beso es tan dulce y apasionado como siempre y, pasados unos segundos, me separo.
“Me gustaría que dejaras de verla”. Suspiré mientras sus brazos me rodeaban.
“A mí ta