Los guardias entraron corriendo y miraron la escena que tenían delante con los ojos muy abiertos. Bonnie, Greta, o quien coño fuera, estaba inconsciente. “Llévenla al sótano. Átenla a una silla. Asegúrense de que no pueda escapar”, ordené. Iba a matar a esta zorra. Clarence y Tommaso entraron corriendo.
“Joder, estás sangrando”, dijo Clarence señalándome la pierna. Miré hacia abajo y vi que me corría sangre por la pierna. Debía de haberme abierto la herida al pelear. Clarence fue a por el boti