“Se dirige en su dirección”, oigo decir a uno de mis mejores hombres a través del auricular que llevaba puesto.
Esta era la parte divertida de estar en una misión así. Podía jugar con mis víctimas. Miré a Clarence, quien hacía de camarero y asentí con la cabeza. Sabía que no podíamos permitirnos perder a ese cabrón.
No levanté la vista cuando sentí que alguien se sentaba a mi lado. Ya sabía quién era. Sabía que tenía que interpretar mi papel para conseguir que el objetivo hablara conmigo, pero