Rosa…
Sus ojos se encontraron con los míos y pude ver el odio en ellos mientras me miraba.
No iba a mostrarle el miedo que tenía. No le iba a regalar esa satisfacción, no en esta vida.
“Rosa, hace tanto tiempo que no te veo. Pareces tan aburrida como siempre”.
Me crucé de brazos y le dije: “Ojalá no tuviera que volver a verte en esta vida, pero supongo que la vida sigue echándome mierda encima como tú”.
Me fulminó con la mirada. “Ay, cariño, sé que te encanta nuestra reunión. No me digas q