“Me parece un buen plan. Me encantaría follarte sin aliento”.
Antes de que tuviera tiempo de darme cuenta, ya me había inmovilizado contra la cama, atrapándome con su cuerpo. Bajó sus ojos a mi cara y selló nuestros labios. Empezamos a movernos al unísono y solté un gemido cuando me mordió el labio inferior.
“Voy a disfrutar convirtiéndote en un desastre suplicante, Amore2, me susurró al oído y me besó la cabeza.
Sus labios empezaron a bajar de mi boca a mi cuello y me dio un pequeño beso en