Rosa…
Brigitta y los demás se alegraron de verme cuando entré en la oficina aquel lunes. Todos empezaron a hablar mientras me sentaba en mi mesa.
Había flores y tarta de chocolate en mi mesa y no pude evitar sonreír. Estaba feliz de haber vuelto. Los quería y, para ser sincera, no me veía trabajando en otro lugar. Se habían convertido en mi familia en tan poco tiempo.
Me dirigí a nuestra pequeña cocina para preparar café para todos después de abrazarnos, cuando sentí que un par de manos me ro