“Bien, estaré aquí cuando salgan de clase. Disfruten de su día”.
Me miraron y asintieron antes de tomarse de la mano y caminar cada uno por su lado hacia el enorme edificio. No pude evitar preguntarme si Adrián sabía que los estaban acosando.
El resto de la mañana transcurrió lentamente. Limpie mi habitación y luego la de los niños. Bajé a la biblioteca en cuanto terminé con ganas de leer antes de que llegara la hora de que los niños volvieran a casa. No he oído ni visto a Adrián en toda la ma