Leah
Di un respingo de espanto al verlo entrar sofocado y más alterado de lo que nunca lo había visto.
— ¿Qué es lo que estás haciendo aquí? ¿Y quién te dio el derecho de entrar a mi despacho sin golpear la m*****a puerta?
Frederick me miró con el rostro desencajado de ira, como si no entendiese porque lo trataba de esa forma y eso lo enojara mucho más de lo que podía soportar.
— ¡Debe ser una broma! Te marchaste a hurtadillas mientras dormía hace más de una semana y ni siquiera tuviste