Leah
En cuanto puse un pie a bordo del yate donde se realizaba la fiesta, me sentí fuera de lugar. Catriona había insistido con que llevase un vestido negro con un escote generoso y con un tajo hasta el muslo que destacaba entre los demás vestidos menos sugerentes. También me había colocado lentillas, para no tener que llevar gafas y me había soltado el cabello.
Mierd@. Estaba por mucho más sexy que el resto de las invitadas y lo sabía por las miradas furtivas que me lanzaban los acompañantes