Capítulo 74: El bebé que nos une.
Aturdida, sentada en una cama de sábanas oscuras, Connie notó que sentía un alivio bastante notable.
Como si sus energías hubieras sido renovadas, su cuerpo complemente sano, sin golpes, heridas o la magia del enemigo.
Los candelabros de piso en la habitación de madera oscura, cuyas velas bañaban con su luz dorada el interior.
Connie suspiró, aliviada, por las ventanas la oscuridad de la madrugada aún era densa.
"No creo que haya pasado mucho tiempo desde que mi bisabuela me ayudó…"