El enorme lobo dorado se acercó a esa loba encadenada. Deteniéndose frente a ella, sus penetrantes ojos dorados brillaban con furia.
Estaba furioso.
Un estúpido error de una de sus lobas provocó la pérdida del cachorro, aunque era un cachorro que él no quería. No sabía qué carajos pasaría con el niño. Un niño bendito. Un cachorrito con su don.
Lo que al Alfa dorado le importaba no era tanto el hecho de que el bebé fuese llevado por un brujo, sino que esa criatura poseía su herencia, su d