Sus brazos se movían de un lugar a otro sin control, estaba a punto de perderlo o ya lo había perdido.
Lo observó perder el control otra vez mientras mi habitación sufre los daños, lanza todas mis cosas por los aires, saca gavetas de los estantes, grita tanto que creo que su garganta se va a romper.
Solo puedo quedarme callada por unos minutos mientras él va de un lugar a otro.
—Solo tienes que firmarlo.
Me armó de valor para hablar y en menos de un segundo lo tengo sobre mí, mi espald