El que Josh se ofreciera a llevarlo fue un alivio para Zack, aunque por supuesto sus intenciones nunca radicaron en abusar de su amabilidad. Estaba tan pero tan agotado que solo movía sus pies porque de otra forma no podría avanzar, más nada
— Parece que envejeciste quince años en dos días amigo mío— comentó Josh, tomando la avenida principal para ir a la calle correspondiente
— Pues así me siento, o más bien así nos sentimos todos—
Josh asintió, dándole la razón
— ¿Mañana trabajas? —
— Sí—