9. Descubrimientos mortales
por la tarde, Lacey detuvo el crucero para que pudiéramos disfrutar sin estar mareados.
—Uno no se puede casar así sin más, por muy dulce que sea la relación. —Comenta Theo.
Mientras los demás jugaban y reían a carcajadas en el agua, Theo y yo nos manteníamos en la parte trasera del crucero, tumbados, recibiendo el sol. Yo no necesitaba broncearme, pero mi cuerpo agradecía la vitamina D.
Gabriel tomo a Eva y se la subió en los hombros, Christian hizo lo mismo con Maria y emprendieron una bata