Los tres días pasaron rápidamente, me dediqué a hacer las labores de casa ayudando a mis hermanas y a mi madre, intenté portarme lo mejor que pude para no levantar sospechas y poder encontrarme con Yahil en la tarde.
Aunque intenté no pensar en él e ilusionarme con este encuentro, lo hice, me gusta ese sentimiento que crece en mi pero tengo un lado que me obliga a querer negar lo que siento, estoy entre la espada y la pared.
Ese domingo, a eso de las diez de la mañana entramos a la mezquita desp