“Qué te preguntó,” dijo Mara.
Ya estaba de pie, ya estaba en el pasillo, ya se estaba poniendo los zapatos con el teléfono contra el hombro, porque el mensaje de Clara había dicho dije que sí y lloré mucho y esas dos cosas juntas significaban que Mara necesitaba estar en la misma habitación física que su mejor amiga de inmediato.
“Voy para allá,” dijo sin esperar a que Clara contestara.
“No hace falta,” dijo Clara. Su voz estaba haciendo lo de intentar ser serena y fracasando por completo. “E