“Tenía una cuenta separada,” dijo Mara.
Estaba leyendo el correo electrónico en la cocina con Dominic a su lado, su brazo contra el de ella, sus ojos en la pantalla. El correo del bufete era formal y estaba redactado con cuidado. Había sido enviado tres meses atrás y había llegado a una dirección que Mara rara vez revisaba y había permanecido allí sin leer durante todo ese tiempo.
El patrimonio de su madre.
No el patrimonio de la familia Voss, que había sido congelado durante los procedimient